¿Qué es el Coral y por qué es tan importante para nuestra salud?

por | Feb 20, 2020 | MEDIO AMBIENTE

Los corales son animales invertebrados marinos pertenecientes al filo Cnidaria y, dentro de éste, a la clase Anthozoa. Entre las especies de corales se encuentran los constructores de arrecifes (quizá los más conocidos), que habitan los océanos tropicales y secretan carbonato de calcio con el que forman un esqueleto duro.

Un “grupo” de coral es una colonia de innumerables pólipos genéticamente idénticos. Cada pólipo es un animal con la forma de un saco, normalmente de unos pocos milímetros de diámetro y unos pocos centímetros de longitud. Un conjunto de tentáculos rodea la abertura de la boca central. Un exoesqueleto se excreta cerca de la base y, durante muchas generaciones, la colonia crea así su gran esqueleto característico.

El coral puede crecer por reproducción asexual de pólipos, pero también se reproduce sexualmente al desovar: los pólipos de una misma especie liberan gametos simultáneamente, durante un período de una o varias noches de luna llena.

Alimentación del Coral

Aunque algunos corales son capaces de atrapar peces pequeños y plancton utilizando células punzantes de sus tentáculos, la mayoría obtienen la mayor parte de su energía y nutrientes mediante la simbiosis con una clase de algas, las zooxantelas. Éstas, que viven dentro de los pólipos, proporcionan energía a los corales mediante la fotosíntesis.

Por lo tanto, este tipo de corales requieren luz solar y crecen en aguas claras y poco profundas, normalmente a menos de 60 metros de la superficie.

Los corales son los principales contribuyentes a la estructura física de los arrecifes de aguas tropicales y subtropicales. Un ejemplo sería la Gran Barrera de Coral en la costa de Queensland (Australia).

Otros corales no dependen de las algas zooxantelas y pueden vivir en aguas mucho más profundas. Por ejemplo, el género de coral de aguas frías Lophelia sobrevive en profundidades de hasta 3.300 metros.

Algunos corales de este género han sido encontrados en zonas tan septentrionales como el cabo Wrath, en Escocia, y otros frente a la costa del estado de Washington y las islas Aleutianas (situadas entre Alaska [EE.UU] y Kamchatka [Rusia]).

Taxonomía

No fue hasta el siglo XVIII que el científico William Herschel, ayudado de un microscopio, estableció que el coral es un animal y no una planta, como se venía creyendo hasta entonces. Actualmente, los corales se clasifican como especies animales dentro de las subclases de los hexacorales y los octocorales.

Defensas naturales del coral

Los corales blandos no tienen un exoesqueleto sólido per se, pero sus tejidos suelen reforzarse por pequeños elementos de soporte conocidos como escleritos, placas endurecidas de cutícula hechas de carbonato de calcio. Además, los corales blandos generalmente secretan toxinas terpenoides para alejar a los depredadores.

Para defenderse, los corales duros dependen de su sólido esqueleto y sus cnidocitos, células que segregan una sustancia urticante.

El coral, organismo amenazado

Pero estos métodos naturales de defensa de los corales son obviamente insuficientes contra la acción del hombre. La minería de corales, la contaminación orgánica e inorgánica, la sobrepesca, la pesca con explosivos, las enfermedades o la excavación de canales para el acceso a islas y bahías son amenazas locales para los ecosistemas de coral.

Las amenazas globales son el aumento de la temperatura y el nivel del mar y los cambios de pH de la acidificación del océano, todos asociados con las emisiones de gases de efecto invernadero. En 1998, el 16% de los arrecifes del mundo murieron como resultado del aumento de la temperatura del agua. Alrededor del 60% de los arrecifes del mundo están en riesgo debido a la actividad humana.

La amenaza para la salud de los arrecifes es especialmente grave en el sudeste asiático, donde el 80% de ellos están en peligro. Así, más del 50% de los arrecifes de coral del mundo pueden ser destruidos para 2030 y, en consecuencia, la mayoría de los estados los protegen mediante legislación medioambiental.

Los cambios de temperatura del agua de más de 1 ó 2°C, además de los cambios en la salinidad, son muy perjudiciales para el coral. Al percibir estos cambios, que minan el confort de su hábitat, los corales expulsan sus zooxantelas, las ya mencionadas algas que les proveen de energía en forma de fotosíntesis. Además de alimentación, estas algas les proporcionan a los corales su coloración. Sin ellas, los tejidos de coral dejan a la vista el blanco de sus esqueletos, lo que se conoce como blanqueo o decoloración de coral.

Este proceso puede llegar a matar algunas especies de corales.

¿Por qué es tan importante el coral?

De acuerdo con la web Coral Guardian, los arrecifes recorren más de 150.000 km de costa en más de 100 países y territorios. Por su presencia masiva entre la superficie del agua y las primeras decenas de metros de profundidad, los arrecifes de coral son muy efectivos para controlar elementos provenientes del océano: absorben la energía de las olas, reducen la erosión de las costas y rebajan el daño producido por tormentas y huracanes.

En estos laberintos de piedra caliza viva, los científicos estiman que hay más de un millón de especies de plantas y animales, además de albergar más del 25% de todas las especies de vida marina. Los corales son uno de los puntos críticos de biodiversidad más importantes de la tierra.

Más de 275 millones de personas viven a 10 km de la costa y a 30 km de corales. Una octava parte de la población mundial, aproximadamente 850 millones de personas, viven a menos de 100 km de corales, por lo que reciben los beneficios de dichos arrecifes, principalmente la abundancia de criaturas marinas. Un arrecife bien administrado puede proporcionar entre 5 y 15 toneladas de peces, crustáceos, moluscos y otros invertebrados por km2, lo que implica obvios beneficios económicos.

Un hábitat como el coralino ofrece además enclaves turísticos únicos, pero es fundamental que esta actividad se mantenga siempre dentro de unos límites de explotación sostenible.

Por último, los arrecifes de coral también contribuyen al avance de la investigación médica. Al estar privados en gran medida de movimiento, los corales han desarrollado un arsenal muy efectivo de armas químicas para defenderse o atacar en la conquista de su espacio.

Muchos de estos compuestos químicos son de gran utilidad para el descubrimiento de nuevos fármacos. Los organismos de los arrecifes se utilizan en el tratamiento de enfermedades como ciertos tipos de cáncer, leucemia, VIH, dolencias cardiovasculares o úlceras.

Además, el esqueleto de coral, debido a su similitud con la composición de nuestros huesos, ha servido como material para injertos óseos. Por otro lado, los científicos han sintetizado un agente anticancerígeno eficaz contra los tumores (especialmente los de ovario) a partir de ciertas especies caribeñas de coral.

Debido a que solo una parte infinitesimal de los organismos de arrecife han sido muestreados, analizados y probados, el potencial para el descubrimiento de nuevos fármacos es incalculable.

 

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