Día Internacional Contra el Cáncer de Mama

por | Oct 16, 2019 | Destacado

Cada 19 de Octubre, y por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, se celebra mundialmente el día internacional de la lucha contra el cáncer de mama, con el objetivo de generar conciencia alrededor de la enfermedad y promover el acceso a diagnósticos, controles y tratamientos oportunos y efectivos.

De acuerdo con datos de la propia OMS, el cáncer de mama afecta a 2.100.000 mujeres cada año, siendo el cáncer más frecuente y el que causa la mayor cantidad de muertes entre la población femenina. Se estima que en 2018 627.000 mujeres murieron de cáncer de mama, es decir, aproximadamente el 15% de todas las muertes por cáncer entre mujeres.

Si bien las tasas de cáncer de mama son más altas entre las mujeres en las regiones más desarrolladas, los porcentajes están aumentando en casi todas las zonas del mundo.

Cáncer de mama. Diferencias socioculturales

La incidencia varía mucho en todo el mundo, con tasas normalizadas por edad de hasta 99,4 por 100.000 en América del Norte. Europa oriental, América del Sur, África austral y Asia occidental presentan incidencias moderadas, pero en aumento.

En comparación con las tasas de países desarrollados, la incidencia de este tipo de cáncer en mujeres del sureste asiático y África es cinco veces menor. Esta diferencia puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia en los países desarrollados.

La creciente adopción de modos de vida occidentales en los países de ingresos bajos y medios influye en el incremento de la incidencia de cáncer de mama en dichos países.

Las tasas de supervivencia del cáncer de mama también varían mucho en todo el mundo: desde el 80% o más en América del Norte, Suecia y Japón, pasando por un 60% aproximadamente en los países de ingresos medios, y terminando con cifras inferiores al 40% en los países de ingresos bajos.

Las bajas tasas de supervivencia observadas en los países poco desarrollados pueden explicarse principalmente por la falta de programas de detección precoz, que hace que un alto porcentaje de mujeres acudan al médico con la enfermedad ya muy avanzada.

La falta de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento resulta también determinante.

La prevención

A pesar de que en la mayoría de las mujeres afectadas por cáncer de mama no es posible identificar factores de riesgo específicos, se conocen bien varios de ellos.

Los antecedentes familiares de cáncer de mama multiplican el riesgo por dos o tres. Algunas mutaciones, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Sin embargo, esas mutaciones son raras y explican sólo una pequeña parte de la carga total de cáncer de mama.

Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquía precoz, una menopausia tardía y un primer parto en una edad madura, figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama.

Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna, en cambio, tiene un efecto protector. En un estudio, dirigido por el profesor Goodarz Danaei en compañía de otros colaboradores de la Harvard School of Public Health, se calculó la contribución de diversos factores de riesgo modificables, exceptuando los factores reproductivos, a la carga global de cáncer de mama. Los autores concluyen que el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, además de a la falta de actividad física. Esa proporción fue mayor en los países de ingresos altos (27%), y el factor más importante fue el sobrepeso y la obesidad.

En los países de ingresos bajos y medios la proporción de cánceres de mama atribuibles a esos factores de riesgo fue del 18%, y la falta de actividad física fue el factor determinante más importante (10%).

Detección precoz

Aunque se puede lograr cierta reducción del riesgo mediante medidas de prevención, esas estrategias no pueden eliminar la mayoría de los cánceres de mama que se registran en los países de ingresos bajos y medios.

Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia del cáncer de mama sigue siendo la piedra angular del control de este tipo de cáncer. Existen dos métodos de detección precoz:

El diagnóstico precoz,

es decir, el conocimiento de los primeros signos y síntomas en la población sintomática, para facilitar el diagnóstico y el tratamiento temprano. El diagnóstico temprano sigue siendo una importante estrategia de detección precoz, particularmente en los países de ingresos bajos y medios, donde la enfermedad se diagnostica en fases avanzadas y los recursos son muy limitados.

Algunos datos sugieren que esta estrategia puede aumentar la proporción de cánceres de mama detectados en una fase temprana, lo que los haría más vulnerables al tratamiento curativo.

El cribado,

que consiste en la aplicación sistemática de pruebas de tamizaje (como por ejemplo citologías cervicales) en una población aparentemente asintomática.

Su objetivo es detectar a las personas que presenten anomalías indicativas de cáncer. Dentro de esta estrategia existen dos métodos fundamentales: las mamografías y la autoexploración mamaria.

Mamografías La mamografía es el único método de cribado que se ha revelado eficaz. Si su cobertura supera el 70% de la población, esta forma de cribado puede reducir la mortalidad por cáncer de mama entre un 20% y un 30% en las mujeres de más de 50 años en países de ingresos altos.

El cribado mediante mamografía es muy costoso, y por tanto se recomienda para los países que cuentan con una buena infraestructura sanitaria y pueden costear un programa a largo plazo.

En cambio, no se ha hecho ninguna investigación sobre su eficacia en los entornos con recursos escasos.

Autoexploración mamaria No hay datos acerca del efecto del cribado mediante autoexploración mamaria. Sin embargo, se ha observado que esta práctica sensibiliza a las mujeres, que se responsabilizan así de su propia salud. En consecuencia, se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo, más que como método de cribado.

Para aquell@s que queráis ampliar la información ofrecida por este artículo, que pretende ser una pequeña introducción a un tema con tantas implicaciones, podéis acudir a la web de la Asociación Española Contra el Cáncer .  

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