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Bisfenol A: agua embotellada

por | Ago 7, 2019 | MEDIO AMBIENTE

Bisfenol A en botellas de plástico

Las mayores dudas sobre los efectos del plástico en la salud las ofrece el bisfenol A, un compuesto sintético orgánico ampliamente utilizado como materia prima en los plásticos (según la web AzoCleanTech, una publicación digital sobre tecnología limpia dirigida a investigadores y científicos). El principal temor es que pueda fluir de la botella al agua y cause problemas como diabetes, obesidad, presión arterial alta y cáncer, entre otros.

¿Qué es el bisfenol A?

El bisfenol A es un disruptor endocrino que imita el efecto de los estrógenos en el cuerpo humano. Los críticos con su uso sugieren que puede dificultar la concepción y que su presencia en los productos para niños, incluidos los biberones, causa efectos adversos.

A pesar de que los plásticos se someten a pruebas rigurosas para garantizar que cumplan con la legislación, el uso de bisfenol A ha sido prohibido en muchos países, especialmente cuando se incluye en productos para niños, y muchos fabricantes han tenido que sustituirlo por otros compuestos.

Estudios sobre los efectos del bisfenol A

Sin embargo, gran parte de la investigación sobre el bisfenol A y sus efectos se ha centrado en roedores a los que se suministraron dosis muy altas de este compuesto, más altas que el nivel seguro recomendado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Hablamos entonces de dosis a las que ningún humano va a estar expuesto nunca, por lo que dichos estudios no reflejan con precisión la posible exposición en personas.

Como resultado de lo anterior, muchas instituciones, incluido el Cancer Research UK (organización benéfica británica que investiga sobre el cáncer), afirman que no hay evidencia científica de que el uso de botellas o recipientes de plástico provoque cáncer u otras enfermedades.

A pesar de ello, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria redujo recientemente el nivel seguro de bisfenol A de 50 microgramos por kilo de peso corporal por día a 4 microgramos por kilo y día, debido a las reservas en torno a sus posibles efectos sobre la salud de las glándulas mamarias, el metabolismo reproductivo y metabólico y los sistemas neuroconductuales e inmunes.

Sin embargo, los niveles de bisfenol A y otras sustancias químicas que penetran en los alimentos y bebidas de botellas y recipientes plásticos son mucho más bajos que los considerados seguros. Después de una revisión científica sobre la cuestión realizada en 2015, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria concluyó que, en los niveles actuales de exposición al bisfenol A, no hay ningún riesgo para la salud de las personas de cualquier edad (incluidos los fetos).

Legislación sobre el bisfenol A

Los gobiernos español y japonés y otros organismos regulados internacionalmente, así como empresas dedicadas al sector del plástico como Plastics Europe, opinan que la cantidad de bisfenol A que se encuentra en los plásticos es tan mínima que apenas debe ser tenida en cuenta. Sin embargo, el 1 de junio de 2011, la  Unión Europea prohibió la venta de  biberones de plástico que incluían bisfenol A, por sus posibles efectos perjudiciales para la salud de los niños. De esta forma,  Europa se suma la lista de países que ya han legislado sobre el tema, como Canadá (el primero en calificar el bisfenol A como sustancia tóxica), y algunos estados y ciudades de EE.UU.

Perú también se unió en noviembre de 2012 a la no comercialización bajo ninguna circunstancia de productos con bisfenol A. 

Argentina adoptó en marzo de 2012 la medida de prohibir la fabricación, importación y comercialización de biberones que contengan bisfenol A, argumentando que el compuesto puede causar efectos tóxicos en los lactantes

¿Qué son las botellas de plástico PET?

El PET es un típo de plástico que se utiliza mayormente en las botellas de de agua y envases de bebidas. PET son las siglas de Tereftalato de polietileno. El mejor reciclaje que existe es el PET (usado para botellas de plástico) que consiste en recolectarlo y descontaminarlo.

Es importante tener en cuenta que el plástico es como una «esponja»: una botella de zumo de naranja ha absorbido gotas de ese zumo de naranja, que tendrán que ser eliminadas. Por tanto, cada vez que se recicla, ese plástico de la botella PET se degrada (pierde sus propiedades, por lo que se agregan polímeros vírgenes para poder reutilizarla. Por lo tanto, la botella de plástico PET podrá ser reciclada, 1,2 o 3 veces, pero al cabo de un tiempo ya no podrá ser reciclable.

Microplásticos en el agua potable

En anteriores artículos ya tratamos las investigaciones sobre los efectos de los microplásticos en el medio ambiente, pero estudios recientes han sugerido que estas pequeñas piezas de plástico, que tienen menos de 5 milímetros de diámetro, también se pueden encontrar en el agua embotellada.

A principios de 2018, la Organización Mundial de la Salud impulsó una revisión de diferentes estudios después de que se encontrasen microplásticos en forma de fibras en conocidas marcas de agua embotellada.

Una investigación de la Universidad Estatal de Nueva York analizó 259 botellas en 19 poblaciones de 9 países y 11 marcas diferentes, y descubrió, en algunos casos, que los niveles de fibras plásticas en el agua embotellada eran el doble de los encontrados en el agua del grifo en un estudio anterior.

El análisis del agua embotellada reveló un promedio de 10,4 partículas microplásticas mayores de 100 micras por litro de agua, y un promedio de 325 partículas de entre 6,5 y 100 micras por litro. Estas últimas partículas fueron descubiertas usando un tipo de colorante que se adhiere a las partículas de plástico, lo que hizo que en el estudio se volviesen fluorescentes.

El polipropileno, un plástico utilizado para fabricar tapas de botellas, fue el fragmento más común encontrado (en el 54% de los casos), mientras que el 4% de las muestras reveló la presencia de lubricantes industriales.

Críticas y otros estudios sobre botellas de plástico

El anterior estudio ha sido ampliamente criticado por los fabricantes de bebidas, alegando que disponen de métodos de filtración estrictos.

Paradójicamente, dichos fabricantes reconocen al mismo tiempo que sería imposible mantener los productos libres de fibras de plástico debido a su ubicuidad.

Un segundo estudio no relacionado analizó 19 botellas de agua y descubrió que la presencia de microfibras plásticas era generalizada. Este estudio resaltaba también la capacidad de las microfibras para transportarse fácilmente por el aire, y dejaba abierta la posibilidad de que procediesen de ropa de personas, ventiladores y otras posibles fuentes.

Conclusiones

Para la web AzoCleanTech, si bien la investigación sobre microplásticos en el agua embotellada es limitada, es preocupante que los consumidores paguen por agua que podría dañar su salud.

La investigación sobre el bisfenol A es mucho más sustancial, pero en algunos aspectos no completamente concluyente, y es probable que su uso siga siendo un tema polémico durante bastante tiempo.

No es malo reducir el uso de plásticos y buscar alternativas, no solo para el medio ambiente sino también para nuestra salud. Pero tampoco hay que olvidar que es probable que otros factores, como la dieta, tengan un papel más importante en la aparición de enfermedades que los recipientes en los que almacenamos comida y bebida.

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